Intuyo tu contienda cabrío macho de macabras obras. Paralelo al infierno el luciente velo protege la milenaria estirpe, del veneno de la furiosa cobra. Convidada al pacto la inmunda garra del mezquino anciano, recluta sus soldados entre los siervos descuidados. Serpenteando el camino la codiciosa plaga de sobornos, hechiza los bolsillos de los hombres. Gira la ruleta de los Dioses y roza con su halo la avaricia del ego que se engorda, entregado al placer de la soberbia Bocanadas de estiércol se esparcen por el aire cayendo sobre la triste faz de los sin nada.
Beatriz Ojeda Derechos Reservados.
Este poema lo escribí pensando que existen muchas cabezas monstruosas que intarvienen en estas matanzas. Te flicito por esta denuncia.
Codicia
ResponderEliminarIntuyo tu contienda
cabrío macho de macabras obras.
Paralelo al infierno el luciente velo
protege la milenaria estirpe,
del veneno de la furiosa cobra.
Convidada al pacto
la inmunda garra del mezquino anciano,
recluta sus soldados
entre los siervos descuidados.
Serpenteando el camino
la codiciosa plaga de sobornos,
hechiza los bolsillos de los hombres.
Gira la ruleta de los Dioses
y roza con su halo
la avaricia del ego que se engorda,
entregado al placer de la soberbia
Bocanadas de estiércol
se esparcen por el aire
cayendo
sobre la triste faz de los sin nada.
Beatriz Ojeda
Derechos Reservados.
Este poema lo escribí pensando que existen muchas cabezas monstruosas que intarvienen en estas matanzas.
Te flicito por esta denuncia.